DECLARACIÓN DE LA FDI.
ENCEFALOPATÍAS ESPONGIFORMES TRANSMISIBLES: IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA DE LA ODONTOLOGÍA.
13/06/2002 - DECLARACIÓN DE LA FDI
ENCEFALOPATÍAS ESPONGIFORMES TRANSMISIBLES: IMPLICACIONES
PARA LA PRÁCTICA DE LA ODONTOLOGÍA
Las encefalopatías espongiformes transmisibles (EETs) son un grupo de enfermedades que se piensa que son producidas por agentes proteínicos infecciosos llamados Priones. Éstos no son destruidos en forma consistente a través de los procesos de esterilización utilizados habitualmente en odontología, de tal manera que las ‘precauciones universales’ para el control de las infecciones cruzadas en la práctica odontológica pueden ser inadecuadas cuando se trata a pacientes infectados con Priones. Por supuesto que las precauciones universales deben continuar. Además, la FDI estima que todos los odontólogos deben estar conscientes de los riesgos potenciales que presentan las EETs y deben actuar de acuerdo a esto.
Identificación de los pacientes ‘a riesgo’. Estas enfermedades causan daño cerebral progresivo con demencia. Las EETs más importantes son 1: La Enfermedad de Creutzfeldt-Jacob Familiar (ECJ) - responsable por alrededor de un 15 % de los casos de ECJ y que es causada por mutaciones genéticas heredadas. 2: La ECJ Esporádica que aparece entre los 50 y los 75 años y se presenta en todo el mundo en bajas cantidades. 3: La ECJ Iatrogénica, responsable por alrededor del 1 % de los casos de ECJ en el pasado y que se debe a ciertos tratamientos médicos tales como la inyección de hormonas para el crecimiento derivadas de pituitaria humana, los injertos de duramadre, los injertos de córnea o cirugía cerebral con instrumentos contaminados. 4: De mayor importancia, la variante de la ECJ (vECJ), descrita por primera vez en el RU en 1996 (donde hasta el 29 de junio del 2001 había 102 casos conocidos), que afecta principalmente a los adultos jóvenes y se estima que se adquiere a través del consumo de carne infectada con Priones, debido a la epidemia de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) - o “enfermedad de las vacas locas”. Mientras que la EEB se está llegando a controlar en el RU, ahora están apareciendo casos en toda Europa y de vez en cuando en otros continentes. Se ha sugerido que una neuropatía similar detectada en las poblaciones de venados de Norte América también puede infectar al hombre. El agente Scrapie es endémico en las ovejas de muchos países. Por lo tanto, las EETs constituyen una materia de creciente preocupación en todo el mundo.
Está claro que los casos diagnosticados de ECJ o vECJ humana requieren atención hospitalaria especializada para el tratamiento dental. Más allá de esto, es necesario registrar una historia cuidadosa de cada paciente dental para identificar a los individuos que pueden estar a riesgo. Se debe hacer preguntas específicas sobre lo siguiente: 1. Parientes cercanos que se sabe o se sospecha que padecen de ECJ. 2. Si se ha recibido injertos de córnea. 3. Uso de hormonas para el crecimiento derivadas de pituitaria humana. 4. Si se ha recibido injertos de duramadre. 5. Otro tipo de cirugía oftálmica o cerebral invasiva.
Control de infección para los pacientes a riesgo. Esto requiere la limpieza prolija y extensa esterilización por autoclave bajo condiciones difíciles de lograr en la práctica dental. Por lo tanto, normalmente los odontólogos deberían enviar los pacientes a riesgo a clínicas u hospitales especializados - recetando mientras tanto analgésicos o antibióticos si es necesario. Si el tratamiento es esencial, todos los instrumentos usados deben ser destruidos por incineración. Los dientes extraídos deben ser incinerados. Se deben mantener fichas apropiadas.
Se ha manifestado preocupación acerca del riesgo teórico del uso de materiales para injertos derivados de animales no de humanos en cirugía oral o periodontal. A menos o hasta que estos productos hayan sido certificados como no portadores de dosis potencialmente infecciosas de Priones, no deberían ser utilizados. Se ha manifestado asimismo preocupación acerca de materiales para injertos heterólogos humanos, es por ello que hay que utilizarlos con prudencia.
Protección del odontólogo y del personal. No hay evidencia epidemiológica de que exista un riesgo ocupacional para el personal sanitario a través del contacto social normal o clínico de rutina con quienes padecen de la ECJ o de la vECJ. Sin embargo, los odontólogos tienen el deber de informar a su personal si es que tienen que entrar en contacto con estos pacientes, con sus tejidos o con los instrumentos usados.
La FDI cree que los odontólogos tienen el deber de mantener sus conocimientos sobre estas materias a través de una educación continuada apropiada. Recomendaciones más detalladas se encuentran disponibles entre otras fuentes en la www.doh.gov.uk/, www.cdc.gov./ncidod/diseases/cjd/ y www.bda-dentistry.org.uk/